Un nuevo y tristísimo hecho que lamentablemente quedará en la historia de los reclamos de trabajadores de nuestra región se produjo en el mediodía de este martes en pleno centro de la ciudad de La Plata, cuando la columna de obreros del Astillero Río Santiago llegaba a la Gobernación bonaerense.
Poco después del mediodía, según narrara el Secretario General de ATE Ensenada en diálogo con el canal porteño C5N, cuando un negociador del Gobierno de María Eugenia Vidal les pidió diez minutos “para ver quién los iba a atender” en la sede de la gobernación provincial, increíblemente comenzó una feroz represión de las fuerzas bonaerenses hacia la columna de trabajadores que llegaba por calle 7 desde Plaza Italia.
Lo que siguió fueron casi dos horas de balazos de goma que resonaban entre los edificios del microcentro de la capital provincial y una inusual lluvia de bombas de gases lacrimógenos que afectaban obviamente a la manifestación pero también a la inmensa mayoría de los vecinos que circulaban por la zona, colándose en los innumerables negocios, bancos y facultades de calle 7 por varias cuadras, donde universitarios, comerciantes y sus trabajadores quedaron atrapados en la humareda lacrimógena.
Pero los gases también llegaron hasta la sede del Rectorado de la UNLP, en calle 7 entre 47 y 48, donde se realizaba el velatorio de una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, “Chicha” Mariani y se encontraban allí gran cantidad de organizaciones de Derechos Humanos de todo el país.
GOBIERNO DEL DIÁLOGO
La terrible represión fue la más clara expresión de algo que vienen señalando dirigentes de la oposición al gobierno nacional de Macri y provincial de Vidal, de que “el ajuste no cierra sin represión”.
Esa sería la respuesta del “gobierno del diálogo” hacia los trabajadores del Astillero Río Santiago que reclaman por la reactivación de la fábrica y la conservación de sus fuentes laborales. Un panorama por demás de triste, cargado de violencia a manos del Estado.



























