Concepción Pili de Vaello Nació en el Barrrio de Cambaceres, un 10 de febrero de 1918 y a los dos años sus padres se mudaron a vivir a la Isla Santiago. Allí hasta los 35 conoció toda la idiosincrasia de la vida isleña, aquella que recuerdan las personas mayores como anécdotas, pero ella las vivió. Después “hace 65 años me vine para el centro de Ensenada”, cuenta la abuela con una claridad y lucidez que impactan, acaso como si se tratase de meses o días y no de Cien Años de Historia.
Hija de Italianos, se casó con don Oscar Vaello, que manejaba el Ferri de la Marina que llevaba a la gente a trabajar en la ciudad o a los que llegaban a la Base Naval. Entre sus infinitas anécdotas, cuentan sus hijos que en el año 1955 la familia debió mudarse a Arana, casa de familiares, tras los bombardeos a la Plaza de Mayo (16 de junio) y un inminente ataque a la Base Naval, que finalmente ocurriera el 16 de septiembre de ese mismo año, el día que derrocaron a Perón.
¿CÓMO CONOCIÓ AL ABUELO?
Sobre su marido, cuenta que “éramos vecinos de casa, en la isla (desde chicos). Yo cuando me casé tenía 26 años y mi marido 30. Ahora él hace 30 años que falleció ¿sabe por qué? Por el puchito. Mi marido tenía una salud de hierro, pero por el pucho falleció a los 73 años”, cuenta bien en posición de abuela, dando un sabio consejo a todos.
Recuerda en tiempos de sus padres a la Isla florecida, repleta de quintas sembradas, con grandes cosechas de tomate, a la que sólo se accedía en lancha. Los trenes que llegaban hasta Ensenada procedentes de La Plata o Buenos Aires, y los frigoríficos Swift y Armour enfrente, con los buques petroleros pasando entre ellos y la isla.
Con el correr del tiempo, sus padres, sus hermanos y ella con su marido se fueron mudando a la ciudad hasta que todos dejaron la Isla Santiago que ya era muy distinta. Pero sin extrañar demasiado: “Uno donde vive de chico después extraña, en la isla había de todo, salón de baile, enfermería, lancha; pero acá en Ensenada tenía a toda mi familia”, y prácticamente no volvió más.
GRAN COCINERA
El domingo (si, este último, ya con 99 años) “hizo un tuco que vos no te imaginás que delicia”, cuenta uno de sus hijos, algo que refleja a las claras la lucidez que ostenta Concepción, gran cocinera, especialista en tucos y salsas. Mientras, sus familiares presentes no paran de nombrar comidas, que al parecer, todas resultan demasiado sabrosas. Con ellas ha alimentado durante los últimos, podríamos decir 80 años, a padres, hermanos, su esposo, hijos, nietos y bisnietos, al parecer también sin quejas de sabor.
LA FAMILIA TAMBIÉN RECUERDA
Madre de Rubén y Raúl, tiene también 4 nietos y 5 bisnietos. “Con cien años, ella está atenta todas las mañanas a ver si me levanto o no. Si comés o no. Hace la comida, y está pendiente de todos los detalles” cuentan sus familiares.
Su casa en la isla estaba emplazada junto al actual Club Isleños Unidos, contra el Río. “Ahí ella se llevaba una silla y yo nadaba”, recuerda su hijo mayor. También le encanta cebar mates, “mantenerlo con la temperatura justa” y no deja “que nadie se lo toque”.
“Lo que podemos rescatar de doña Concepción (dice una de sus nueras) es que es una mujer que tiene 100 años pero con una capacidad y una memoria increíbles. Ella se acuerda de todos los nietos la fecha de cumpleaños”, a lo que uno de sus hijos remarca “Vos querés encargar una pizza y ella te dice el número de teléfono”.
“El único problema que tiene” acota el otro hijo, es que está medio sorda. Pero sabés por qué, porque no los quería escuchar a todos estos”, fue el remate ideal para una divertida entrevista rodeada de sus familiares más queridos, en la que todas y todos fueron opinando y reconociendo las virtudes de esta gran mujer que alcanza el Siglo de vida estando impecable.
TOMANDO DIMENSIÓN: 100 AÑOS
Finalmente, para comprender la verdadera magnitud de la extensa vida de esta vecina ensenadense, desde Semanario Fuerte Barragán realizamos un pequeño recuento de sucesos, que para ella seguramente sean recuerdos.
Si trazáramos una línea de tiempo en momentos históricos, veremos que nació durante la Primera Guerra Mundial y durante el primer gobierno electo democráticamente, de Hipólito Yrigoyen, o sea casi en el inicio del Siglo XX, cuando se fue desarrollando el mundo que y como lo conocemos hoy.
Vivió también la Segunda gran Guerra y el mundo que se fraccionaba y reacomodaba. El nacimiento de los Derechos de los Trabajadores con la aparición del Peronismo y su derrocamiento también con los bombardeos a Ensenada, de los que debió escaparse por seguridad a Arana. Vio la Isla florecida de quintas, y también su ocaso, así como la llegada del camino y los autos. Vivía ya cuando se jugó el primer Mundial de Fútbol y era una señora mayor ya cuando cayó el Muro de Berlín.
Seguramente sea la mejor fuente de historia viva en toda Ensenada, que por su lucidez y memoria envidiable puede seguir relatando. Aunque, ella prefiera seguir cuidando a sus adultos hijos, nietos y bisnietos en todos los detalles diarios.
Feliz Cumple Siglo Doña Concepción!










