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Luciana, la jefa de la planta que mejora las naftas argentinas

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Desde muy chica, la ingeniera Luciana Rodríguez está enamorada de las plantas. Y si bien es amante de la naturaleza, las plantas que más le gustan son enormes, de fierro, chapa y hormigón.

A los 33 años, Luciana vive su sueño a pleno. Es la jefa de la Planta de Aprovechamiento de Olefinas (PAO), una de las joyitas de YPF en el Complejo Industrial Ensenada (CIE).

¿Qué se hace en esta planta? Fabrican productos petroquímicos que mejoran el octanaje de las mejores naftas de la Argentina.

Es la primera mujer jefa de la PAO de Química, en un espacio históricamente reservado para hombres. Luciana tiene a su cargo a un equipo de 58 personas, ingenieros, técnicos, laboratoristas, operarios.

Luciana transmite energía y seguridad. Sonríe. Describe y se apasiona. Está en el lugar que siempre quiso estar.

“No puedo decir que alguna vez hubo alguna negativa a mi objetivo, simplemente creo que no se contemplaba que haya mujeres en la operación. Creo que estamos muy bien en YPF en cuanto a la apertura, existe respeto y hay una base que se permite que las mujeres nos integremos”, cuenta.

“Nunca tuve una situación desagradable por ser mujer en un lugar donde casi todos eran hombres, como te decía, siempre hubo respeto; es algo que la gente de YPF tiene incorporado. Sí me pasó, alguna vez, al decir que mi objetivo estaba en Operaciones y no en Procesos, que hubo gente que me llegó a decir ¿Cómo? ¿No querés ser mamá? Como si estar en la planta imposibilitara ser madre”, agrega.

-¿Es una barrera?

-Creo que es un punto con el que hay que trabajar en cuánto a la estructura del sector en el sentido de la ausencia durante un lapso prolongado ante un caso de un embarazo complicado por ejemplo, que en tal caso es igual a licencia por enfermedad de un hombre, por eso no considero y nunca consideré que podía ser una barrera-  afirma Luciana, distendida en su oficina ubicada en corazón de la PAO.

“En este momento la maternidad no es un tema para mí, estoy en pareja desde hace un par de años, mi compañero tiene una hija, estamos muy bien y por ahora no pensamos en tener hijos. Cuando llegue el momento, si llega, lo plantearé y se buscará la forma, no creo que haya problemas. Estoy muy feliz con lo que me está pasando y creo que la sociedad evoluciona. Las chicas más jóvenes no ven ninguna barrera. Las nuevas ingenieras saben que pueden trabajar en la operación y les será natural. Pensar que alguna vez me dijeron que no podía trabajar de noche dentro de la planta. Hoy, la mayoría de las jefas de turno son mujeres”, comenta.

“Cuando vine por primera vez al complejo supe de inmediato que era el lugar en el que quería estar ¿si había mujeres? Si pero son en sectores de trabajo de oficina. Yo quería estar entre los fierros”, dice Luciana, platense, de City Bell, su lugar en el mundo.

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Cuenta que su papá, Marcelo Rodríguez, trabajó y se jubiló en YPF, en los laboratorios de lo que fue Petroquímica General Mosconi, luego adquirida por YPF.

“Yo esperaba las visitas de la jornada en Familia que organiza Recursos Humanos para que los niños conozcan en lugar de trabajo de sus padres”. Era una de las fechas más importantes del año para la pequeña.

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La decisión de estudiar ingeniería química llegó por ese lado y estando en la Universidad Nacional de la Plata se las participó de visitas a la Refinería YPF, lindante al complejo de Química.

De todo, revela, lo que más le impresionó desde que iba a buscar a su padre a la empresa es la torre de enfriamiento ubicada en el ingreso a la planta. La dibujaba cada vez que podía. “Cuando entro y veo la torre, veo el símbolo del trabajo en equipo para lograr producir esos productos que llegan a cada parte del país, me entusiasma y me dan más ganas de trabajar”, dice Luciana.

La ingeniera Luciana Rodríguez llegó a la pasantía de YPF de la mano de una profesora de la UNLP.  “Había una visita a la que yo no podía venir, porque ya había venido antes y le di el CV a una profe (Norma Gallego), le rogué que lo haga”, recuerda. Y funcionó.

Ya en la pasantía Luciana pedía estar cerca de la operación en la planta. La miraban raro. Aprendió mucho y supo que iba a ser complicado.

Tras la pasantía el objetivo fue volver a YPF, al CIE. Lo pudo hacer con el programa Nuevos Profesionales y casi cierra la puerta definitivamente.

“Me dijeron: hay un puesto en Comercial, y les dije que no, por teléfono, que quería estar una planta. Me dijeron que no había. Que entonces espere. Cuando corté me dije, ¿qué hice?”, describe.

Todo se acomodó luego, cuando la misma persona de Recursos Humanos la llamó para contarle de una vacante en la planta.

Luciana agradece a sus “maestros en la planta”, Daniel Garry, Gustavo Martini, Ariel Castillo, Javier Ermili, Adrián Vicente y Juan Vrcic.

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“Cuando lo veo en retrospectiva me doy cuenta que me fueron preparando, me enseñaron y capacitaron para llegar a esta función. Me siento realizada, trabajo de lo que me gusta y eso es como un premio. También hubo mujeres, como Victoria Travetto, que me abrieron las puertas para salir a las plantas y a Mariano Figlioli quien confió en mi para esta jefatura”, se explaya.

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